Para medir la inflación, se utilizan los
índices de precios al consumo (IPC), que expresan el crecimiento
medio de los precios de los bienes.
En España, el IPC se elabora siguiendo
los siguientes pasos:
1. Se realiza una hipotética cesta de la
compra de bienes y servicios representativos para las familias del país
seleccionando los bienes representativos del consumidor medio.
2. Se calcula el peso que tiene cada
bien o servicio en el presupuesto familiar. Ejemplo, el transporte supone el
15% del total.
3. Transcurrido un período de tiempo se
vuelven a observar los precios y se calcula la tasa de variación.
El IPC se elabora cada mes, pero la tasa de inflación se hace de forma anual.